CAP- 3
Y ese día, o más bien esa noche llegó; humo, fuego y alcohol.
Los dos éramos de Asturias, pero al empezar las vacaciones, nos íbamos de viaje a algún lado y Coruña nos encantaba.
No sé cómo llegamos a una mini-playa. Encendimos una hoguera y nos tumbamos en la arena.
Estábamos muy felices, las clases habían terminado y el Martini también tenía la culpa. El mundo no existía, solo estábamos los dos.
Peter se puso a hacer las brushetas de pollo y yo puse la improvisada mesa y saqué la ensalada.
El postre se quedó en nata montada sin fresas, ya que se habían espachurrado en el viaje.
Era una noche preciosa. Peter le puso mi nombre a una estrella y se puso a canturrear She is the One de Robbie Williams, me encantaba esa canción.
Con tanto Romanticismo y tanto Martini empezamos a enrollarnos y una cosa llegó a a la otra.
Total, terminamos sin ropa y por suerte Peter se acordó de ponerse el preservativo. Recuerdo que al principio me dolió y por la mañana la boca me sabía a sandía...a qué punto habíamos llegado?
De todas maneras me puse a reflexionar sobre todas esas cosas que escuchaba de niña.A través de la tele...las películas de amor, las revistas de chicas, el tema tabú por parte de mis padres...
No sé por qué relacionan el sexo con las horas. No son proporcionales, son cuentos chinos.
Preliminares + Sexo= 11min. Supuestamente el número perfecto según Lily y bueno, también según el libro de Paulo Coelho.
Lily es mi mejor amiga, a los quince dejó de ser vírgen. Por lo que ella me contó, había sido perfecto.
Los padres de Lily se habían ido un fin de semana a Taramundi por su 20º aniversario de casados.
No era muy lejos, pero por si acaso le dejaron el número de teléfono del hotel, mil familiares, bomberos... conocían a su alocada hija.

